Heidelberg, un regalo al corazón

Heidelberg está ubicada al suroeste de Alemania, sobre la ribera del Neckar, y es posiblemente una de las ciudades más lindas de la región.

Llegamos luego de un poco más de una hora de viaje en tren desde la estación de Frankfurt e iniciamos nuestro recorrido en la plaza Bismark, en la parte nueva, con rumbo al famoso castillo de Heidelberg, ubicado en el casco antiguo o Altstadt. Lo hicimos por la calle Haupstrasse que, con 1.6 km, se jacta de ser la peatonal más larga de país. En nuestro trayecto encontramos algunos locales comerciales de marcas reconocidas mundialmente y otros más autóctonos y pintorescos con decoración típica alemana. Vimos además iglesias, palacios, restaurantes y algunos de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Entre ellos, la plaza del Mercado, en la que contemplamos la Fuente de Hércules  en el centro y la Iglesia del Espíritu Santo, la más grande e importante en Heidelberg, a uno de sus lados. Esta plaza es además un punto de encuentro para turistas y locales, quienes pueden sentarse en cualquiera de los bares que la rodean y disfrutar de una clásica cerveza alemana.

Muy cercano a la plaza, también sobre la peatonal, está en pié la primera casa de la ciudad que, con una fachada impresionante y un marcado estilo barroco alemán, es al día de hoy el hotel Zum Ritter.

A unos pasos de aquí, llegamos al monumental puente Carlos Teodoro, levantado en 1786 en honor del Elector Palatino Carlos Teodoro. Anteriormente ocupaba este lugar un puente de madera que quedó totalmente destruido por una inundación en 1784. Del lado izquierdo del primer arco, están indicadas las fechas y la altura de las distintas inundaciones, donde figura, entre otras, la citada previamente.

Cruzando el mismo, del lado opuesto al castillo, está emplazado el paseo de los filósofos, a través del cual se llega a miradores con vistas impresionantes.

El Castillo de Heidelberg, de origen medieval, fue construido con anterioridad al año 1214 y es una de las edificaciones más antiguas de Alemania. A largo de su historia fue destruido y reconstruido en varias oportunidades. Actualmente, si bien se encuentra en ruinas, está abierto al público, lo que permite disfrutar de su belleza arquitectónica y de magnificas vistas de la ciudad vieja por estar ubicado estratégicamente a 80 metros sobre la altura del pueblo. La entrada incluye el paseo por el patio y la terraza, además del asombroso Museo de Farmacia y un enorme barril  de vino.

 

Pasear por Heidelberg es un verdadero regalo a la vista, podemos descubrir aquí postales hermosas y cargadas de romanticismo.

En lo personal, este viaje fue muy especial, ya que la imagen del Castillo y el Puente estuvo durante muchos años colgada en una pared de la casa de mis abuelos maternos. Al día de hoy, ellos ya no están físicamente con nosotros. Sin embargo, el sólo hecho de estar ahí presente, ahora como protagonista dentro de esa imagen, no sólo fue un privilegio si no que también fue un regalito al corazón.

 

 

 

 

 

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