Bangkok, la ciudad de los ángeles

Bangkok con más de 8 millones de habitantes es la actual capital de Tailandia y una de las ciudades más visitadas del sudeste asiático.
Miles de turistas llegan anualmente a conocerla y si bien, sabía por comentarios sobre los problemas de contaminación que sufre y lo complicado que puede llegar a ser el tráfico, me sorprendió siendo mucho más caótica de lo que imaginaba.
Previamente, había disfrutado de unos días tranquilos en las playas de Phuket y luego paseado por el norte del país en la serena Chiang Rai. Digamos que llegué a Bangkok en un estado casi de relajación absoluta y de repente, el humo y el ruido me despertaron cual bocinazo recordándome que ya estaba dentro de la gran metrópoli.
  
Una forma interesante de introducirse en el movimiento diario de esta localidad es ir a alguno de sus tantos mercados flotantes. Entre los más grandes y conocidos está el de Damnoen Saduak.
Al recorrerlo, se pueden observar pequeños y pintorescos barquitos con abundante cantidad de frutas, verduras y una variada gama de productos que va desde bolsos, cuadros, souvenires, hasta comida ya elaborada y lista para ser probada.
Para complementar el paseo se puede rentar una excursión por los canales que bordean el mercado y así poder conocer también las distintas viviendas y la forma de vida de sus habitantes.
Otra visita casi obligatoria es el Palacio Real y el Wat Pho. Aquí se puede admirar la típica arquitectura tailandesa y sus ornamentos tradicionales.
El primero es un conjunto de edificaciones que sirvió como sede del rey entre los años entre 1782 y 1925 y actualmente continúa utilizándose en actos de la realeza.
Su principal atractivo es la imagen del Buda de Esmeralda, tallada en jade en el siglo XV.
El Palacio Wat Pho nos presenta en una de sus salas la imagen del Buda Reclinado totalmente cubierto en oro que, con 46 metros de largo y 15 de alto, es la más grande del país. Sus pies tienen 5 metros de largo, 3 de ancho y están decorados con diferentes símbolos. También encontramos en esta misma sala 108 vasijas de bronce para dejar limosnas.
Wat Arun o Templo de la Aurora, es otro de los templos budistas más importantes de la ciudad. Se ubica en la orilla occidental  del río. Su torre central, con 80 metros de altura, es la más alta en Bangkok y permite, a través de empinadísimos escalones, subir a apreciar de magníficas vistas.
 
A 80 km al norte de Bangkok encontramos la primer capital del país, Ayutthaya. Fundada durante el reino de Siam en el año 1350 y destruida en su totalidad por el ejercito birmano en 1767. Llegó a tener más de 1 millón de habitantes y una ubicación estratégica para el comercio de la zona.
Hoy en día se puede visitar el parque histórico de Ayutthaya con las ruinas de lo que fue esta gran ciudad. Los sectores más reconocidos son Wat Maha That, con la escultura de la cabeza de buda entre raíces de árboles, Wat Lokayasutharam, una inmensa figura de un buda reclinado con su cabeza reposando sobre una flor de loto y Wat Yai Chaya Mongkol, la postal típica, con edificaciones tradicionales e imágenes de Buda.
Este emplazamiento de riquísimo valor arqueológico es Patrimonio de la Humanidad de UNESCO y es, además, un sitio sagrado de peregrinaje por lo que podemos ver con frecuencia personas entregando ofrendas. Si bien aquí las normas de vestimenta no son tan estrictas como en otros lugares y templos, es importante que predomine el respeto, tanto en el cuidado de las instalaciones como en mantener el silencio y la consideración por quienes han ido a orar.
 
A tan sólo 30 minutos de Ayutthaya, en camino a Bangkok  se encuentra el encantador Palacio real de Bang Pa-In, también conocido como Palacio de Verano, creado para ser usado por los reyes.
Su construcción comenzó en 1632, aunque la mayor cantidad de edificios fueron levantados a fines de siglo XIX. Al día de hoy se conserva en excelente estado. Encontramos además de la residencia real, un templo, una laguna y hermosos parques con muy cuidada vegetación. Para ingresar hay que cumplir con determinadas restricciones de vestimenta; en el caso de las mujeres, piernas y hombros cubiertos, en el caso de los hombres, los pantalones no deben superar la altura de la rodilla y los hombros también deben estar cubiertos. Si uno no lleva la ropa adecuada no tiene que preocuparse ya que en la entrada alquilan camisas y faldas.
  
   
Para regresar a Bangkok podemos hacerlo vía terrestre o navegando por el río Chao Phraya. En nuestro caso lo hicimos a bordo de un crucero en un viaje que duró 3 horas y en el que pudimos apreciar los encantadores paisajes se van presentado.
Afortunadamente me fui de Bangkok con una imagen totalmente distinta de la inicial. El ruido de los autos ya no molestaba tanto porque se contrarrestaba con lo interesante de su cultura, me concentré tanto en absorber e interiorizarme más en este destino que olvidé el bullicio y el caos. A veces, los viajes se tratan de eso, de descubrir y de descubrirse. En este caso me vi cambiando mi percepción de un lugar en el que finalmente hallé la misma tranquilidad con la que llegué, la encontré en el silencio de sus templos, navegando por sus calmas aguas, en la humildad de su gente y en la calidez de su mirada.

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