Gante, la joya de Flandes

De las localidades belgas que he conocido Gante es definitivamente la más bella. Encontramos detalles únicos en cada rincón con tan sólo pasear por sus calles. Su nombre proviene de la palabra celta ganda, que refiere a la convergencia, en este caso, de los dos ríos que aquí se unen (el Lys con el Escalda).

Llegamos a Gante por la mañana temprano después de una lluviosa noche en Brujas. Sinceramente mis expectativas no eran muchas respecto al destino. Sin embargo, recibí una gran sorpresa, con un casco céntrico bellísimo y una predominante arquitectura gótica, sus calles te transportan en espacio y tiempo.

Actualmente cuenta con la mayor cantidad de edificios históricos de la región, hecho que, sumado a su red de canales y a su reconocida universidad, hacen de este un lugar joven y animado, con un importante comercio y mucho movimiento cultural.

Gante, la joya de Flandes

Entre los principales puntos de interés encontramos la Catedral de Gante, dedicada a San Bavón, patrono de la ciudad. En su interior se halla la famosa obra de la “Adoración del Cordero Místico”, de los hermanos Van Eyck. Esta consta de un conjunto de paneles con distintas representaciones religiosas y es una de las más valiosas de Bélgica. Por fuera se destaca su torre campanario que, con 90 metros de altura, no pasa nunca desapercibida.

Gante, la joya de Flandes

Otra torre campanario fácilmente divisible es la torre de Gante. Esta edificación se yergue a 91 metros de altura, desde donde se obtienen magníficas vistas panorámicas de 360 grados. Construida en el siglo XIV, época en la que se la utilizaba para observar y avisar del posible acercamiento del enemigo. La torre presenta en lo alto la escultura de un dragón, símbolo de Gante.

Gante, la joya de Flandes

Muy cercana a la Catedral, y de similar belleza, está la Iglesia de San Nicolás. La misma fue construida en el siglo XIII en piedra de color azul-gris sobre los restos de un antiguo templo romano. Sufrió distintos daños a través de los años, con la Reforma Protestante, la Revolución Francesa y las dos guerras mundiales. Sin embargo, luego de varias remodelaciones, ha logrado convertirse es una verdadera maravilla arquitectónica. Resaltan en el exterior su campanario y pequeñas torres cónicas en las esquinas.

Gante, la joya de Flandes

El Puente de San Miguel, sobre el río Leie, es uno de los sitios más bonitos de Gante. Está ubicado entre las pintorescas calles Graslei y Korenlei, junto a la Iglesia homónima. Desde aquí puede apreciarse y sentirse la esencia de la ciudad en todo su esplendor.

Gante, la joya de Flandes

La plaza de Korenmarkt es el lugar donde se reúnen turistas y locales. En el pasado era un mercado de maíz, como su nombre lo indica. Actualmente uno puede sentarse aquí y disfrutar de un rico café o una típica cerveza belga.

Gante, la joya de Flandes

El sol fue cayendo y el paseo concluyó junto con el día, por la noche debía partir hacía Ámsterdam. Gante me pareció fascinante, aquí se respira romanticismo y tranquilidad. Me hubiese gustado quedarme unos días más para poder acercarme más a la cotidianidad de sus calles y conocer su vida nocturna; para poder recorrerla en bicicleta, pasear en barco por sus canales, subir a la torre del campanario y apreciar las maravillosas vistas, disfrutar de su exquisita gastronomía y sus famosas cervezas y chocolates.

Gante fuiste una hermosa y gran sorpresa. A pesar de las pocas horas que compartimos, lograste enamorarme perdidamente.

Gante, la joya de Flandes

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